En realidad, las rayas no están pintadas, sino que ésta se consigue añadiendo pasta de dos colores al envase. Para separarlas, no están en cámaras distintas, sino que se encuentran diferenciadas mediante un juego de densidades, es decir, la blanca, en la parte inferior del tubo por ser de menor densidad, y la de color en la parte superior al tener una densidad mayor.

De esta forma, si oprimimos el envase, por la abertura principal saldrá, habitualmente, la pasta blanca. Si nos fijamos al detalle -recomendamos abrir en dos un tubo en casa para verlo-, a la boca principal la rodea otra más, que es la que contiene la pasta de colores. Esta segunda ‘boquilla’, posee diminutas perforaciones en su diseño que, al presionar el envase, salen a la vez que la blanca haciendo el efecto ‘rayado’.

 

Fuente: Quo.es

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